Primera Nacional | Nueva Chicago

Volver a Primera: un relato a 10.000 kilómetros

Se cumplió un nuevo aniversario del histórico ascenso de Chicago a la elite del fútbol argentino después de casi dos décadas. Alejandro Marcos lo vivió desde España.

Publicada: 10/06/2024 18:54:26

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El 9 de junio no es una fecha más paraMataderos. Precisamente en ese día del calendario pero del 2001 Nueva Chicago logró el ascenso a Primera División en Córdoba ante Instituto. Aquel hito Verdinegro fue muy festejado en Córdoba y, a la vez, en Mataderos. Pero también en el exterior, así lo vivió Alejandro Marcos en España a sus 31 años.

Hay momentos que nunca se borran de la memoria, y para el hincha de Chicago ese ascenso quedó marcado a fuego. Quizás, porque se volvió a primera luego de batallar en la temporada anterior contra el descenso y además por tener que luchar con las injusticias hasta el pitazo final en el viejo Chateau Carreras en Córdoba.

Corría el año 2001, los padecimientos laborales de la época menemista y la creciente crisis se aceleraban en una sociedad que buscaba escapar de un estallido que estaba cerca. Alejandro Marcos tenía 31 años y entre finales de 1999 y el 2000 comenzó a pensar en cruzar el charco buscando una nueva vida lejos de su barrio y su pasión, Nueva Chicago.

A continuación el relato de aquel día que el propio Alejandro escribió para el medio partidario Mundo Chicago hace un tiempo. Todo hincha de Nueva Chicago tiene el 9 de junio como una fecha especial en su vida. Fue algo que marcó y dejó recuerdos de todos los colores. Quienes viajaron hacia el Chateau Carreras podrán expresar sus emociones una y otra vez, sin cansarse. Lo mismo quienes vivieron el encuentro desde Mataderos y luego salieron a festejar el regreso a la elite del fútbol argentino, por todo el barrio. Pero... ¿Cómo lo vivió el hincha de Chicago que en esa época se encontraba fuera del país?

Junio del 2001, el país hervía a fuego lento el caldo oscuro que rebalsaría meses después con la renuncia del presidente Fernando de la Rúa y su retirada en helicóptero. Muchos empujados por la realidad del país socio económica y laboral, decidimos irnos al exterior en busca de un futuro mejor. Torneo de la B Nacional estaba en sus últimas fechas y Chicago buscaba un lugar en el Reducido para pelear por el segundo ascenso a la A. Seguí bastante aquella campaña que comenzó en Mataderos con aquel gol de penal de Oscar Gómez frente a Platense, y que vaya casualidad el mismo "Topo" cerraría con un golazo aquella noche que quedó grabada en mí para toda la vida.

En abril del 2001 dejé Mataderos con todo el dolor del alma. Mi familia, amigos, el barrio y Chicago, para partir a la ciudad de La Coruña, en España. Ese mismo fin de semana el "Torito" comenzaba a jugar el Reducido frente a San Martín de San Juan, en aquella época no era como hoy, la tecnología era escasa como para ver un partido por internet, y muy pocas eran las transmisiones que se podían escuchar a través de una web, la única manera que tenia era entrar al sitio del diario Olé y leer las notas y ver cómo había salido el partido.

Con todos los nervios habidos y por haber llegó aquel sábado 9 de junio, aquella final de vuelta con el 1 a 0 en la ida, que nos ponía a sólo 90 minutos del regreso a Primera A luego de 20 años. Eran las 2 de la
mañana en Coruña, ya 10 de junio, me instalé en un cyber desde las 12 de la noche, para buscar radios que dieran el partido o que la web de Olé me actualizara el resultado, pero nada me daba resultado, no podía saber que estaba pasando en Córdoba, y mis nervios y mi ansiedad iban creciendo.

Cuando faltaban 10 minutos para que el partido finalizara logro conectarme a radio Continental, que estaba pasando los últimos minutos. Inmediatamente escucho que estaban empatando 2 a 2 y el ascenso estaba cerca, pero aún faltaba...
Todavía recuerdo que en el cyber, chicas buscando canciones de Camarón, otras personas chateando, cada uno en su mundo, y en el mio solo pensaba en Chicago. Pero esto no había terminado...
"¡GOOOOOOOOOOOLLLLL DE CHICAGO, LO HIZO EL TOPO GÓMEZ!", anunció el relator.

Entonces, salto de la pc con auriculares incluidos y como loco grito: "¡¡GOOOOOOL!!!". Es una mezcla
entre un grito y un llanto, la gente se da vuelta, se asoma, me mira, y no entiende que me pasa. "¿Por que llora este tío?", se preguntan. Mira la pantalla, el teclado y llora. No comprenden que a 10.000 kilómetros, en mi lugar en el mundo, Chicago está por lograr un ascenso a Primera después de 18 años.

"Esperá, esperá", me decía una voz interior. "¡Ganó Chicago!, y asciende a la A", anuncian en la radio.
"La pu...madre que lo parió", ya no es grito, es llanto de emoción y felicidad. Al minuto de terminado el partido, me suena el celular. Era mi vieja, que me llamaba desde Mataderos.

"Ale, Ale, es una locura todo esto, estoy en la puerta de casa, escuchá las bocinas, las bombas que tiran
festejemos que Chicago vuelve a Primera, ¿Ale?, estas ahí", me pregunta. "Sí, ma estoy acá, híper emocionado, no puedo hablar, tengo un nudo de emoción en la garganta y las lágrimas se me caen sin
parar. Llamame en 10 minutos mami que no puedo hablar de la emoción", le respondí.

¡El Ascenso se había logrado!

Podré festejar cosas similares a ese ascenso o algún día cosas más importantes, pero nada, nada, se va a comparar con lo que viví y sentí aquella noche del ascenso en Córdoba, estando a 10.000 kilómetros de la República de Mataderos. Esa noche, me recibí de hincha de Nueva Chicago para toda la vida.

Fueron 20 años que separaron a Chicago de Primera y un océano la pasión de Alejandro, que aquella noche en Argentina y madrugada en España tenia su cuerpo en La Coruña pero el corazón festejando en
Murguiondo y Alberdi.

Texto: Alejandro Marcos (periodista de Mundo Chicago).

Sebastián Viscardi

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