Primera D | DEPORTIVO PARAGUAYO

La tragedia que le cambió la vida

Ezequiel Miranda, refuerzo de Deportivo Paraguayo, sufrió la muerte de su padre adentro de una cancha de fútbol mientras jugaba para las inferiores de Estudiantes de La Plata.

Publicada: 10/07/2019 11:47:52

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El fútbol está lleno de historias. Cada club cuenta una en particular y sobre todo cada jugador de fútbol. Sus vidas, sus infancias, las cosas que dejaron en el camino determinan la personalidad de cada futbolista.

Sin embargo, la vida de Ezequiel Miranda tiene algo más para contar. El delantero de 22 años llegó como refuerzo a Deportivo Paraguayo en este mercado de pases. El futbolista hizo inferiores en Estudiantes de la Plata, pudo debutar en el Pincha pero después fue relegado. Hasta ahí, pareciera ser la historia normal de muchos chicos que juegan en la Primera D.

Pero siempre hay algo más. Ezequiel sufrió la muerte de su padre en una cancha de fútbol. El 28 de octubre de 2012 mientras disputaba un encuentro en inferiores con Estudiantes, una persona del público ingresó con su auto al campo de juego y se llevó por delante a su padre, quien falleció unas horas después.

“Mi papa tuvo un accidente. En realidad no fue un accidente…Era un partido, es increíble lo que te voy a contar. No me van a creer. Hubo una pelea en el campo de juego. Mi padre no tenía nada que ver, yo menos. Se estaban peleando entre amigos y todo enloqueció.
Una persona entró con el auto y listo…. A todos puestos, por suerte a todos no. Al único que levantó fue a mi papá, que no tenía nada que ver. Él estaba a un costado mirando todo”, contó el futbolista a Infobae.

El padre de Ezequiel intentó proteger a su hijo y a una mujer, pero no pudo evitar la embestida del auto y horas más tarde perdió la vida.

“En ese momento quedé en shock porque no entendía nada por qué hizo eso. El que lo mató ahora está preso, pero no le dieron muchos años, la Justicia no fue justa con nosotros. Imagínate que esto pasó un miércoles y el sábado tenía partido. Fui a jugar igual y después de ahí seguí, seguí y no dejé. Le hice la promesa de que iba a llegar y por suerte llegué. Le pude cumplir lo que le prometí a mi papá. Él me decía que yo iba a llegar, que yo siga. Él me acompañaba a todos lados. Donde yo estaba, él estaba. Increíble”, sostuvo.

La relación de Ezequiel con su padre iba más allá de una relación normal de padre e hijo. Eran compañeros y su papá era su principal admirador.

“Por suerte ya un poco lo superé. Cuando estuve en el banco miraba a la gente, miraba para atrás y estaba mi familia, y yo no podía creer que no estuviese mi papá. Era una cosa increíble. Cuando me levantaba, me iba a entrenar, ya no era lo mismo, porque siempre me levantaba con él. Me hacía el desayuno y nos íbamos juntos. Él se iba a trabajar y yo, a entrenar”, manifestó.

Sin embargo, el futbolista de 22 años volvió a encontrar las ganas de ingresar a un campo de juego en Deportivo Paraguayo, quien le dio una nueva oportunidad en el fútbol.

“Para mí es una nueva expectativa, nuevos sueños de volver a arrancar de cero. En Estudiantes ya había terminado, estuve seis meses parado. Entrenaba pero no jugaba partidos. Los primeros meses fueron durísimos. Iba al psicólogo y lo escuchaba pero no le daba bola. Quería jugar a la pelota y nada más”, concluyó Miranda.

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