Primera Nacional | ATLANTA

Sigue hecho una sombra: fue goleado en el clásico

El Bohemio extendió su mala racha en un partido muy importante: cayó goleado ante Chacarita por 3-0 en condición de local y alcanzó los 8 juegos sin ganar. Preocupante.

Publicada: 26/07/2021 18:01:34

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El presente de Atlanta mantenía un signo de pregunta con vistas a este choque. El clásico con Chacarita bien podía ser el renacer de un equipo que pareció perder el alma hace unos cuantos partidos, o podía convertirse en la confirmación de una caída libre que parece no encontrar fondo. Pese a haber hecho un primer tiempo prometedor, más alineado con la primera alternativa, el complemento del Bohemio fue muy flojo y el 3-0 que le propinó su histórico rival fue un golpe contundente y, sobre todo, preocupante.

Aunque parezca extraño con el resultado final, el primer tiempo del Bohemio fue bastante positivo. Fue claramente superior al Funebrero, que prácticamente no cruzó mitad de cancha. Mientras la visita apenas tuvo un disparo lejano de Gallegos, fácilmente controlado por Tello, el local pudo generar varias llegadas de riesgo, pero erró todas.

Colombini tuvo tres claras: una definió al cuerpo de Tripodi, otra la estrelló en el palo, y sobre el final lo taparon cuando fue a patear. Al margen de lo que falló el nueve, lo cierto es que Atlanta dominó, pero no generó tanto desde la creación, sino a partir de pelotazos o centros. No trianguló, ni combinó en ofensiva, le faltó movilidad en el mediocampo y explosión a los extremos. Quedó encumbrado a lo que una guapeada de Nacho pudiera provocar, pero el goleador tuvo el arco cerrado.

Y quien sabe de clásicos (y de este presente de Atlanta) podía imaginarse lo que iba a pasar. Chacarita arrancó mejor los primeros 10 minutos, metió una pelota en el palo en un tiro libre, y en un córner consiguió abrir el partido con un cabezazo de Mazur que anticipó en el primer palo para meter la pelota entre Tello y el poste.

El gol del Funebrero derrumbó, como si se tratara de un castillo de cartas, todo lo que había generado Atlanta en el primer tiempo. El estado anímico y psicológico del equipo parece extremadamente endeble, y lo padeció. Después del 0-1, se vio lo peor del Bohemio, perdido, ido, sin ideas, sin conexiones, sin generar y hecho un manojo de nervios.

Chacarita volvió al libreto de la primera mitad: cedió la pelota y se dedicó a defender, ahora con mayor solvencia y ante un rival que ya no tenía la cabeza de unos minutos atrás. Erviti mandó a la cancha a Pablo Martínez por Alejo Dramisino. El Paraguayo tardó en tener contacto con la pelota, pero cuando la tuvo mostró una explosión y rebeldía que a Solari se le intuye, pero nunca termina de mostrar.

Atlanta cayó paulatinamente en los nervios, empezó a fallar los pases sencillos, a descoordinarse y desconcentrarse. Faltando más de 15, Erviti quemó las naves con el ingreso de Taborda y López por los dos laterales, para así poner línea de 3 en el fondo y sumar hombres en ofensiva, pero terminó siendo peor: a partir de un saque de arco de Tripodi, Nieto quedó mano a mano y la clavó abajo al segundo palo. Casi sin buscarlo (y sin atacar) Chacarita ganaba 2-0 y propinaba un golpe de knock-out.

Erviti esbozó un último intento con el ingreso de Eugenio Olivera, pero Atlanta se había ido definitivamente del partido. La siguiente que generó Chacarita se convirtió en el tercero, con un centro de Nieto que Perales, en su afán por rechazar, metió en el arco. A los 45 clavados, Yael Falcón se apiadó del Bohemio y cerró el partido.

Fue un pésimo segundo tiempo de Atlanta, que no sería tan grave si fuera un evento aislado o si no hubiera sido en el clásico, pero en el contexto, la situación toma otro matiz. Lógicamente extrañó a Rago, García y Flores, sobre todo porque son futbolistas experimentados, algo que le faltó al Bohemio hoy, pero no es el COVID el único responsable de este momento.

Hay mucho que trabajar en el Bohemio para recuperarse, no sólo desde lo futbolístico sino también desde lo anímico. Los jugadores son los mismos, pero parece un equipo completamente distinto al de las primeras diez fechas. La punta empieza a quedar lejos, el Reducido también, y la llama de la ilusión parece poco a poco apagarse.

Mariano Perusso

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